miércoles 22 de junio de 2011

La nueva bandera de la Tercera República

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Queremos proponer la nueva bandera de la Tercera República española. De todos es sabido que, si para gustos, los colores, para el buen gusto, los colores violeta, gualda y rojo forman una combinación que estéticamente no funciona. Por cierto, el violeta se lo puso a la «rojigualdaviolácea» don Alejandro Lerroux, secretario general del Partido Republicano Radical, de adscripción liberal. Sustentó su decisión en una foto en blanco y negro en la que la enseña lucía la franja inferior desteñida por la intemperie. Recordemos, de paso, que este no es el único ingrediente liberal de la progresía republicana: el famoso himno de Riego se compuso para el Trienio Liberal.

Esta historia del desteñido podría parecer superchería, pero existe una explicación de tipo químico-físico: la fuerza de la gravedad hace que el agua se concentre en la zona inferior de los tejidos, donde permanece más tiempo y, por tanto, su propiedad disolvente actúa con más eficacia.

Como el vulgo municipal y espeso que reclama una Tercera República apela a la enseña de la Segunda, queremos con esta propuesta enmendar el error de Lerroux. La nueva bandera de la III República española debería ser la siguiente. Por buen gusto y por rigor vexilológico:



La imagen se ha tomado de este sitio.

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domingo 29 de mayo de 2011

«Mamihlapinatapai» o la virtud de la concisión


El célebre principio de economía lingüística anticipa que todo enunciado –unidad oracional mínima con significado pleno y sustentado en cierta información contextual– persigue transmitir la máxima información con los menos recursos posibles. En lo que podríamos calificar como teoría literaria, Borges pronunció un corolario a dicho principio que aplica a las composiciones literarias, los más complejos de los enunciados: «En las novelas hay mucho de inservible. Tienen que ponerle paisajes, digresiones, intervienen las opiniones del autor.» Este no viene a ser más que un corolario de una razonable conclusión de Horacio Quiroga expresada en su 'Decálogo del buen cuentista': «No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios». No pretendemos hacer aquí leyenda negra de la novela, sino ensalzar la virtud de la concisión expresiva en cualquier tipo de enunciado.

Jorge Luis Borges.
Horacio Quiroga.


Pues el mayor exponente –al menos así consta en el Guinness de los records, dice Wikipedia– de la economía lingüística humana, término cuya ambigüedad aconsejaría implantar el de ahorro lingüístico, no es otro que el apretado vocablo yagán «mamihlapinatapai». Según la definición que René Haurón recoge en A verdadera América, «mamihlapinatapai» viene a significar algo así como «mirar a los ojos de otra persona, con la esperanza de que nos invite a realizar alguna acción que ambos esperamos pero que ninguno se anima a iniciar». Las 53 sílabas que se requieren para expresar esta idea en castellano pueden resumirse solo en siete, aunque –eso hay que reconocerlo– en una sucesión de sonidos ciertamente difícil de articular. Líneas abajo se propone una adaptación más escueta y sencilla.

Muchos de los lectores de esta entrada tendrán el déjà vu de que esta palabra se parece profundamente a la expresión francesa «déjà vu», que alude a la «experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva» (def.: Wikipedia). Sin duda, se trata de un déjà vu en tanto que «déjà vu» constituye otro ejemplo perfecto de economía lingüística. Por otro lado, su utilidad la ha convertido en un término enormemente exitoso en cuanto a difusión universal.

Grupo de indígenas yaganes. Casi extintos, llegaron a Tierra de Fuego hace 6.000 años. Nomadeaban en canoa y vivían de los productos del mar. Tomada de Icarito.
Tanto el acierto léxico como el ahorro lingüístico que supone la palabra «mamihlapinatapai» para la expresión humana hace conveniente que se incorpore a todas las lenguas que no dispongan de una voz equivalente. Pero no sólo por el acierto léxico y el ahorro lingüístico, sino también por la universalidad del hecho al que remite: ¡Que tire la primera piedra el que jamás haya sufrido un mamihlapinatapai!

Este vocablo se puede proponer como préstamo léxico en español con los siguientes usos: «he tenido un mamihlapinatapai imperdonable», «no es más que un mamihlapinatapai», «la impresión que me causa esta persona hace que a menudo sufra mamihlapinatapais», «los mamihlapinatapais me ponen enfermo». La palabra puede ser adaptada al castellano como «mamilapinatapai», siendo su plural «mamilapinatapais». Así mismo, en aras de una mayor economía lingüística y una mayor ligereza fónica, se proponen las adaptaciones abreviadas «pinatapai» y «lapinatapai», siendo sus respectivos plurales «pinatapais» y «lapinatapais». Personalmente, preferimos «pinatapai».

lunes 7 de marzo de 2011

Nano el Mexicano: un pedacito de México rico en Madrid

Parece que las personas del círculo Iberoamericano, cuando han saltado el charco hacia el viejo o el nuevo continente advierten que hay un pedacito de algo que se comparte con solo mirar. Esa es la sensación que uno tiene cuando almuerza en Nano el Mexicano, un pequeño restaurante especializado en la comida popular mexicana: «Nuestros platos estrella son el menú degustación –un conjunto de carnes cocinadas de cuatro formas diferentes que se envuelven en tortillas de trigo– y los nachos con queso», comenta la responsable del restaurante con esa proverbial alegría hispanoamericana. Si dos comensales optaran por esa combinación, quedarían bien satisfechos por algo menos de 26 euros, pero en la carta se pueden encontrar quesadillas, burritos, fajitas, tacos dorados... Un sitio digno de una velada con sabor americano  para terminar saliendo a tomar algo por las cercanas zonas de marcha de Azca y Avenida del Brasil, a cinco minutos a pie. Por cierto... en este restaurante nunca faltan las tortillas de trigo para envolver la carne, como sucede a veces: !Al contrario!

Dirección: calle de Lérida, esquina con la calle de Bruno Ayllón. Paradas de metro de Estrecho y Alvarado, línea 1.


Ver mapa más grande




martes 22 de febrero de 2011

Como volver al Edén: el parque natural de Dzanga Sangha

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Cuando en 1890 el explorador francés de origen italiano Pietro Paolo Savorgnan di Brazzà, fundador de la capital de la República del Congo, comenzó a despachar expediciones al norte del río Sangha, no sabía que sus hombres se hallaban muy cerca de descubrir uno de los hoy mejor conservados parques naturales de África. Situada entre la República Centroafricana, la República del Congo y Camerún, al norte de la inconmensurable cuenca del río Congo, la reserva de Dzanga Sangha se extiende a lo largo de 2,8 millones de hectáreas de selva tropical virgen, con más de 211 tipos distintos de árboles y en la que habitan numerosas especies de animales en estado salvaje, algunas muy amenazadas por el hombre.

Existen tres parques naturales dentro de la reserva de Dzanga Sangha, delimitados por las fronteras de los países en que está inmerso: el parque de Dzanga Ndoki, en la República Centroafricana, el de Nouabalé Ndoki, en la República del Congo, y el de Lobéké en Camerún. El más importante de los tres es el de la francófona República Centroafricana, que se extiende a lo largo de 4.000 kilómetros cuadrados. Bayanga, a 10 kilómetros de Dzanga Ndoki, es la base de las expediciones a este parque natural.

 Crepúsculo en Bayanga. Imagen tomada de aquí.

Grandes mamíferos africanos
La zona alberga una flora y una fauna tan ricas que en ella operan tres importantes organizaciones para la conservación de la naturaleza: la World Wildlife Fund for Nature, la German Cooperation of Technical Collaboration y la Wildlife Conservation Society. Dzanga Sangha se erige además como un lugar envidiable para la investigación biológica, motivo por el que las autoridades del Área Protegida Trinacional (STN, por sus siglas en francés) han elaborado un «Protocolo para la investigación» que consta nada menos que de 34 artículos.
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No en vano, en la reserva natural de Dzanga Sangha se pueden econtrar grandes mamíferos como el gorila occidental de llanura, especie amenazada cuyos sujetos miden más de metro y medio y pesan la friolera de 180 kilos; el elefante africano de bosque, aun más amenazado por su codiciado marfil, que es más duro y de un color especial; o los bongos o antílopes de bosque, mucho menos amenazados por el hombre, que destacan por su librea rojiza única entreverada de rayas blancas y por su abundante cornamenta, que crece en forma de espira hasta 95 centímetros.

Foto tomada de aquí.



Aunque las citadas especies son las más renombradas de Dzanga Sangha, sus selvas acogen otras muchas especies de mamíferos, como el chimpancé común, el papión oliva, o los mangabeis de mejillas grises. También pueden hallarse el hipopótamo común o el búfalo rojo, que tiene un tamaño más pequeño que el común por su adaptación natural al entorno selvático.

No obstante, la fauna en esta región de África es tan exuberante que en este espacio no puede hacerse justicia a su variedad: solo entre las aves, la página oficial de la reserva enumera más de 500 especies distintas.

Este paraíso natural se encuentra al sur de la República Centroafricana.

Las tribus que pueblan el «Paraíso»
Los pigmeos BaAka constituyen la etnia más extendida en la región del parque natural de Dzanga Sangha, aunque existen otras como los bantúes. En su gran paraíso, los BaAka viven tan alejados de las desnaturalizadas urbes modernas que sus inveteradas formas de vida suponen uno de los principales atractivos turísticos del parque.

Los viajeros que se adentren en la reserva pueden realizar una serie de actividades propias de su vida en la selva: la caza con redes, la recolección de plantas medicinales, el baile al estilo BaAka al son de sus milenarios ritmos, la elaboración de vino de palmera raphia, rico en vitaminas y calcio, o montar en una canoa dogout, que además son necesarias para la recoger las hojas de palmera con que se fabrica el citado vino.


A fin de fusionarse un poco más con la naturaleza de Dzanga Sangha es recomendable pernoctar en el lujoso complejo hostelero Doli Lodge, situado en las boscosas orillas del río Sangha. Son proverbiales sus puestas de sol. Entre otros lugares donde alojarse, también es recomendable el Sangha Lodge.
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Precios y vuelos desde Europa
Hay al menos cinco compañías que vuelan hasta la República Centroafricana: Air France, vía París, Libyan Airlines y Afriqiyah Airways vía Trípoli, y Royal Air Maroc e Iberia vía Casablanca. Los precios de los vuelos pueden oscilar entre 700 y 1.200 euros, en función de la disponibilidad.

La entrada al parque cuesta unos 23 euros por persona y día, a lo que hay que sumar la tarifa de alquiler de un vehículo del parque natural, que asciende a otros 15 euros por día. Por ejemplo, para visitar a los elefantes de las zonas salinas de Dzanga Sangha, cada turista tendría que pagar en torno a 45 euros y, por cazar junto a los entrañables BaAka, unos 40 euros.

Recomendaciones e información de interés:
El Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja visitar la República Centroafricana, a excepción de su capital, Bangui, y recomienda advertir de la estancia a la embajada española del vecino Camerún. Es obligado viajar con un visado emitido por la embajada de París de la República Centroafricana y con el carné de vacunación internacional. Las enfermedades más comunes son la fiebre amarilla, el tétanos, las hepatitis A y B, la fiebre tifoidea y la meningitis –esta última aumenta su presencia en la temporada seca, que se desarrolla entre diciembre y mayo–.

La moneda local es el franco CFA (franco CFA centroafricano), que tiene un cruce fijo con el euro: 1 euro equivale a 655,957 francos CFA y constituye un cambio más favorable que el dólar.
Links de interés:
Página oficial de la reserva de Dzanga Sangha.

Tarifas del parque.

Puede encontrar más recomendaciones sanitarias, de seguridad y sobre trámites en el Ministerio de Asuntos Exteriores español.


domingo 26 de diciembre de 2010

El hipervínculo es una nota al pie de página



El arraigo de la cultura digital ha conllevado que toda clase de información quede albergada en un espacio abierto conocido como Internet donde se vertebra a través del hipertexto, que enlaza y relaciona unas informaciones con otras y quiebra la lectura secuencial de textos. Estos rasgos se conciben en la teoría del tratamiento de la información en la red como privativos de la comunicación digital, y serían hasta tal grado privativos de ella que el uso sistemático de hipervínculos y enlaces se considera como esencia de la internet. En esta entrada discurriremos sobre la pertinencia académica de estas presuposiciones.

El hipertexto y los hipervínculos

El hipertexto se define como la referencia o el enlace de piezas informativas relacionadas con un discurso mediante links, hiperenlaces o hipervínculos, los cuales permiten tomar diferentes itinerarios o caminos durante la lectura. Los links producirían consecuencias parecidas a las que ocurren en una conversación cotidiana, en la que se comienza a hablar de un asunto y se termina en otro distinto, aunque lejanamente relacionado con el primero. El creador del concepto para el ámbito digital fue Vannevar Bush (1890-1974), científico que publicó en 1945 el artículo 'As we may think', donde se idea un sistema de acceso a vastas cantidades de documentos a fin de paliar la dispersión bibliográfica –casi no resulta necesaria aquí la lejana alusión a 'La biblioteca de Babel', ficción publicada por Borges cuatro años antes–. Fue, sin embargo,  otro científico, Theodor Nelson, el que acuñó el término «hipertexto» en 1965. Según distintos teóricos, el fenómeno del hipertexto generaría una presunta renovación en la forma de escribir, aunque en realidad se trata de la expresión digital del sistema de escritura clásico en papel.

La ruptura de la secuencialidad

Los contenidos se encuentran fragmentados en un espacio abierto como la internet, aunque se referencian unos a otros gracias a los hiperenlaces. Según algunos teóricos del tratamiento de la información en la red, esta «nueva» circunstancia –la misma, sin embargo, que la de las bibliotecas– provoca «un replanteamiento de algunos conceptos clásicos. El más importante de ellos es la ruptura de la secuencialidad o linealidad». El hipertexto sería el responsable de esa ruptura de la secuencialidad porque abre distintos itinerarios de lectura elegidos por el lector. Esta forma de escritura no secuencial aspiraría a imitar el funcionamiento real de la mente humana, aunque no es necesario acudir al soporte digital para consignar este fenómeno, muy explorado en el arte literario años antes.


La hipertextualidad analógica, es decir, las notas al pie de página (aunque existen otras expresiones de ella) son un clásico recurso de la literatura y de los estudiosos de textos ajenos. Como los hipervínculos, tienen la virtud de romper la secuencialidad de la lectura. Imagen de una página de la Historia de la Guerra del Peloponeso, de Tucídides, en la edición de Biblioteca Clásica Gredos.

Réplica digital de las funciones de las notas al pie

En realidad, los hipervínvulos son la expresión digital de las clásicas notas al pie de página. Su función es referenciar una fuente o una cita, o expresar un comentario, al margen del discurso principal, acerca de un aspecto concreto del mismo. El hipervínculo por antonomasia es el que se cultiva en Wikipedia, puesto que ahonda en cuestiones que el lector puede desconocer o que debe tener en cuenta para la comprensión definitiva de un tema. Por ejemplo, si leemos la entrada de la batalla de las Navas de Tolosa, en el lema 'Antecedentes' encontramos escrito: «Esta decisiva batalla fue el resultado de la cruzada organizada en España por el rey Alfonso VIII de Castilla, el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y el papa Inocencio III contra los almohades musulmanes que dominaban Al-Ándalus desde mediados del siglo XII». El lector no tiene por qué saber quiénes son Alfonso VIII de Castilla o el Papa Inocencio III y resulta natural que desee informarse sobre su perfil biográfico. El autor de la entrada, atento a esos naturales deseos, hipervinculó esos nombres a la entrada correspondiente de la enciclopedia digital (aquí y aquí), de modo que actúan como notas ilustrativas al pie de página –fuentes, referencias, citas...– Después de todo, las notas al pie de página constituyen una especie de hipertextualidad analógica.

Entre sus atributos destaca el de generar una quiebra de la secuencialidad de la lectura porque obligan a retirar la vista del texto para adentrarla en reflexiones, referencias o apuntes completamente exógenos que abundan en un aspecto concreto. Cuando insertamos hipervínculos en un texto digital, ¿no lo hacemos para añadirle un apunte exógeno que ahonda, aclara, explica lo que se está contando? Al igual que las notas al pie no tienen como objeto romper la secuencialidad y, sin embargo, es su naturaleza.

Los hipervínculos, por ende, son meras notas al pie de página, pero encierran una diferencia fundamentalmente económica respecto de su equivalente en el soporte papel: mientras que una nota al pie en un libro nos puede obligar a levantarnos de la mesa para acudir a otro libro de la biblioteca, el hipervínculo permite acceder a la referencia con un simple clic. Esta pretensión económica se corresponde con aquellos sueños que Vannevar Bush quiso materializar en su máquina Memex.

Antecedentes literarios de la ruptura de secuencialidad

En la teoría periodística del tratamiento de la información en la red se afirma que la internet ha generado una hibridación del receptor y el emisor en tanto que aquel se convierte en un «receptor activo/participativo en el proceso de comunicación, incluso creando información»; sin embargo este fenómeno tuvo sus primeros ensayos en la literatura de los años 50 y 60 –aunque pueden encontrarse ciertos ejemplos mucho antes–. Así, el propósito de quebrar la secuencialidad en el arte literario se ha cumplido en la obra de diversos autores. Quizá el ejemplo más flagrante sea el de Rayuela –novela publicada en 1963, dos años antes de acuñarse el término «hipertexto»–, de Julio Cortázar, en la que, según el autor*, se pretendía que los lectores –o sea, los receptores del mensaje– asumieran un rol activo y creador en el proceso comunicativo. Se podría afirmar que Rayuela se concibió para romper la secuencialidad lineal de las novelas no anotadas al pie de página. Con mucha más frecuencia se pueden hallar concepciones similares sobre la secuencialidad narrativa en el género policíaco y especialmente en los libros de elige tu propia aventura. En la novela hispanoamericana del siglo XX también se persiguió una ruptura de la secuencialidad en numerosos ensayos narrativos con el tiempo, como los llevados a cabo por Juan Rulfo en Pedro Páramo (1955) o por Julio Cortázar en el cuento «El perseguidor», publicado en 1959.

A la luz de estos hechos hay que afirmar que la voluntad de una ruptura de la secuencialidad narrativa por razones discursivas ya anidaba hace décadas en la literatura y también entre los estudiosos y comentaristas de textos lejanos o remotos en el tiempo. En tanto esto es así, dicha ruptura no constituye un rasgo privativo del soporte digital. Sí constituye, en cambio, un rasgo privativo del soporte digital la multimedialidad de la red, que permite que las notas a pie de página sean de índole audiovisual, simplemente visuales o sonoras, o bien textuales.

Existe una gran confusión entre muchos teóricos acerca de esta correspondencia de términos –uno específico de la escritura digital, otro de la escritura manuscrita–, puesto que incurren en abordar el análisis de la esfera digital como algo que quiebra la secuencia evolutiva de los soportes escritos, en lugar de observarlo como otro eslabón más de una secuencia evolutiva en la que, repentinamente, ha intermediado la tecnología digital.

En conclusión, el hipervínculo es el método que ha encontrado la tecnología digital para hacer más eficiente la nota al pie de página.

*Se recomienda ver la entrevista completa a Julio Cortázar, cuya primera parte se encuentra aquí.


viernes 17 de diciembre de 2010

Wikileaks no pudo con Facebook en los «Person of the Year»



Si sabemos que los tiempos cambian, qué menos se puede pedir a una revista como Time (tiempo) que el obligarse a captar en su portada aquellas imágenes que reflejen los cambios trascendentales de las épocas. El último que ha estampado para siempre en su primera plana es que Facebook, con más de 500 millones de usuarios, ha revolucionado las nociones de tiempo y espacio, acercando en segundos a un clic de distancia a personas de todos los continentes. El premio que otorga Time todos los años, el célebre 'Person of the Year', ha sido en 2010 para Mark Zuckerberg, creador en 2004 de la famosa red social.

Persona del año: Zuckerberg
Time esgrime tres razones para otorgar a Zuckerberg el galardón, en detrimento de otros aspirantes, también de gran relevancia, como Julian Assange, creador de Wikileaks, o como el conservador Tea Party, de EE.UU. La primera de ellas es que ha transformado las relaciones sociales entre más de 500 millones de personas; la segunda, «por crear un nuevo sistema de intercambio de información»; la tercera —quizá la más memorable—, «por cambiar el modo en que todos vivimos nuestras vidas».

«Haber sido nombrado 'Persona del Año' por Time es un verdadero honor y el reconocimiento de cómo nuestro pequeño equipo está construyendo algo que cientos de millones de personas quieren utilizar para hacer un mundo más conectado y abierto. Soy feliz de formar parte de esto», declaró Zuckerberg en su propia página de Facebook, que tiene más de dos millones de seguidores.

Sin embargo, en las redes sociales no ha habido una gran repercusión sobre el nombramiento de Zuckerberg como «Persona del Año». Antes del dictamen de la publicación, se había creado un grupo llamado «Julian Assange for Time Person of the Year» en apoyo de la candidatura del creador de Wikileaks, con 1.010 seguidores. Assange, que dispone de más grupos de seguidores a causa del proceso judicial en que está inmerso, no ha declarado nada al respecto, pero un malestar general se ha extendido entre ellos, y acusan a Time de «servil» o de «no querer convertirlo en un héroe».

Como sucede con otros muchos, este galardón no ha podido eludir la polémica. ¿Y por qué —se preguntará el lector inquieto, pues no es mal mérito el haber socializado a más de medio millardo de personas—? Este premio no sólo lo otorga el jurado de la revista, sino que se realiza una serie de votaciones entre los lectores, cuyo dictamen ha sido tradicionalmente decisivo. Pero esta vez, no. La audiencia eligió al creador de Wikileaks, que ha puesto en un brete a la inteligencia estadounidense, aunque finalmente el australiano se quedó sin una alegría que podría haberle suavizado los difíciles momentos que atraviesa.

Sea como sea, siempre queda tiempo para interpretar polémicas en clave de humor. Y con sorna (en inglés):





lunes 6 de diciembre de 2010

Gonzalo Martín: «Comentar la actualidad es todo el periodismo hoy día»



Nadie diría, por su apariencia, que Gonzalo Martín es vicepresidente de algo. Si se derrocharan chorros de imaginación, podría concluirse que es vicepresidente de alguna comparsa teatral, pero en realidad lo es de una compañía muy preocupada por la imagen, Arenas Entertainment Marketing. Esta es, en realidad, una incoherencia muy enriquecedora, porque su perfil profesional no puede inmiscuirse más en el ámbito de la imagen y la imaginación: es un estudioso de la transformación de la industria audiovisual. Antes de conocer a Gonzalo Martín se puede dudar de si los sentidos nos engañan, pero no después, y quizá esta misma convicción se mezcle inextricablemente con su personalidad.


Gonzalo Martín en la UC3M
Foto tomada del blog «Lo que no te han contado».

Pero por el aspecto de Gonzalo Martín tampoco es fácil imaginar que ha bregado en varias profesiones, entre ellas el periodismo —en La Gaceta de los Negocios—, después de licenciarse en Economía. Martín es crítico con la estructura publicitaria de las cuentas de resultados de los medios, porque impiden un ejercicio libre de la profesión de informar a la opinión pública. Por supuesto, el yugo publicitario cercena esa idílica oportunidad del periodista. «La clave está en poder hacer cosas por nuestra cuenta, cosas que nos interesan de verdad». Martín resuelve así el eterno conflicto entre el querer y el poder ser, siempre sesgado hacia el aspecto más platónico de la profesión.

El vicepresidente de Arenas Entertainment Marketing cree que el vídeo es la técnica narrativa más interesante, porque es mucho más efectiva y persuasiva. «Una imagen vale más que mil palabras [...] Recuerdo siempre una cita de Garci que nunca reproduzco bien: la sensación de estar subido en un autobús y mirar por la ventana, mirar lo que ocurre fuera, incluso que alguien te dice adiós y se va; esa soledad del adiós cuando alguien se va lejos... Eso sólo se puede retratar bien en vídeo», afirma entusiasmado sin olvidarse de apuntar que «el texto y el vídeo se fusionan como experiencia. Ninguno puede acabar con el otro».

Gonzalo Martín goza del mérito de haber acuñado una distinción teórica acerca de los canales de comunicación, a raíz de la instauración de la Web 2.0: que frente a la concentración de los grandes grupos empresariales de comunicación, la web participativa ha generado una internet distribuida, en la que cada uno es dueño de sus pensamientos, libre de cualquier censura y valorado no por la apariencia, sino por la relevancia de los contenidos que uno publica. Sin menoscabo de lo anterior, Martín, que es un image victim de tomo y lomo, da una especial preponderancia a una rama concreta de esa nueva internet distribuida: la videoesfera distribuida.

Hay una pregunta que desde el comienzo puede rondar la mente del lector como una mosca cojonera: ¿Es inocente esta transformación de los esquemas de relación internáuticos? En absoluto. Esta nueva circunstancia añade libertad a la web: «Yo comento y doy mi opinión sobre noticias de otro... a veces las enlazo [...] comentar la actualidad es todo el periodismo hoy día». Sin embargo, quizá la consecuencia más importante de este nuevo entorno es que «el monopolio del relato de la actualidad ya no lo tiene el periodismo [...], sino que está al alcance de cualquiera». Ese es el terreno que han abonado los blogs, cuya importancia, según Martín, no es otra que «aprender a saber lo que piensas». Los efectos de esta conducta tan veintiunesca son de una relevancia sociológica fundamental: «La clasificación de periodismo ciudadano no es interesante. O sea, me parece interesante, si quieres, como fondo sociológico de una sociedad que decide construir sus contenidos».


http://www.gonzalomartin.tv/
Portada del sitio de Gonzalo Martín: http://www.gonzalomartin.tv/.


Como economista, Martín siempre sufrirá el bendito ramalazo intelectual de la teoría económica; por ejemplo para definir cuestiones cruciales como la relación entre emisores y audiencias en términos de calidad: «La definición operativa de calidad es aquello que el cliente quiere tener al precio que está dispuesto a pagar». Según esta premisa, el mercado de la información, bien concentrado bien distribuido, tenderá a autorregularse satisfactoriamente en términos de calidad, porque publicamos para que el público lo lea, lo escuche o lo vea. Con esta convicción se ha colocado la primera piedra de esa remozada relación entre emisores y audiencias: «Una de las cosas que suceden en el mercado audiovisual ahora mismo, con la cantidad de opciones tecnológicas que hay y el fin del límite de publicación, y la traslación del contenido tradicional [...] es la personalización del comsumo: lo veo cuando quiero, como quiero, la parte que quiero y ¡ojo! Hasta con quien quiero, porque lo comparto en una red social». La Web 2.0 ha permitido este afortunado cambio de concepción de las audiencias. Parece que Martín goza con la explosión de las pústulas infectas que se apiñan en el tejido mediático. Ya somos dos.


Clique aquí para acudir a la fuente de las declaraciones de Gonzalo Martín.