viernes, 27 de julio de 2012

Consecuencias de las derrotas centenarias



Dicen a través del diario The Telegraph los británicos, esos a los que tanto palurdo ignaro llama hoy aliados y vecinos amistosos sin siquiera conocer su saldo negativo de victorias militares contra España, que el himno del Reino es el cuarto peor de los doscientos cinco presentes en los Juegos Olímpicos. Solo son peores el de Corea del Norte, Uruguay y Grecia.

Escudan los británicos su ataque al símbolo musical de España en que «es uno de los himnos más antiguos, que data de 1761. Su problema es la ausencia de letra.» No se halla excusa más fortuita para la espasmódica rabieta de un looser impepinable. La pataleta de quien aún examina en la piel ajada las cicatrices profundas y amargas de un combate perdido. Los vencedores, en cambio, jamás persiguen la válvula de escape del exabrupto impotente. Y eso es todo, la rabieta lánguida de unos prosaicos y avariciosos tenderos de sencillo gusto musical. No merece la atención que le han dispensado medios como El Mundo, que es lo que venimos a atacar aquí.

Las consecuencias que encadenan al que ha perdido cien guerras y mil batallas persisten por siglos y moldearán en todos ellos su educación, su idiosincrasia, su lengua y su política. Ya lo decía Valle en La lámpara maravillosa:
«Cada lengua contiene el pasado de su gente, y la lengua francesa lleva en sí, con las notas de la carmañola*, los gritos de la agonía de un rey.
La lengua de un pueblo es la lámpara de su karma [...]
Toda mudanza sustancial en los idiomas es una mudanza en las conciencias, y el alma colectiva de los pueblos, una creación del verbo más que de la raza. [...] Los idiomas nos hacen y nosotros los deshacemos.»

Los hechos, cotejados uno a uno, cantan por sí mismos honestas arias de verdad:







A diferencia del «país de tenderos», el español es un pueblo ignorante y avergonzado de su historia. Y un pueblo privado de su historia equivale a un capitán privado de la rosa de los vientos, merced a las veleidades adversas de la Fortuna, a la inercia ciclópea de los acontecimientos. Los británicos evidencian día a día no estar privados de historia, porque contra España solamente les queda Gibraltar, el arranque pueril y las cicatrices amargas del derrotado.

Hagamos de la historia un estandarte de esta entrada. Transcribimos la arenga declamada por Bernardo de Gálvez (1746-1786) frente a las tropas españolas que realizarían el asalto final contra las posiciones británicas en Pensacola (Florida), en el contexto de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos (1775-1781):
«La hora de España está sonando y sus mejores hijos han de marchar hacia la victoria de sus armas. Muchos de vosotros habréis de morir, pero vuestro sacrificio no habrá sido en vano, porque la Patria habrá de rendiros honores y Dios habrá de recompensaros por la victoria con la infiel y enconada hereje, instigadora de todas las horas, traidora de todos los días, enemiga de todos los siglos, la pérfida Inglaterra. Sois vosotros a quienes se les ha encomendado el destino de España. ¡Ni un paso atrás, el pie siempre al frente, marcha de valientes, carga de vencedores!»
Madrugada del 8 de mayo de 1781
Martínez Láinez, Fernando, y Canales Torres, Carlos, Banderas lejanas. La exploración, conquista y defensa
por España del territorio de los actuales Estados Unidos, Editorial Edaf, Madrid: 2010, pág. 212


* Dejamos un vídeo de Youtube en el que podemos escuchar la carmañola, «canción y danza de la Revolución francesa, popular durante la época del Terror»:


miércoles, 22 de junio de 2011

La nueva bandera de la Tercera República

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Queremos proponer la nueva bandera de la Tercera República española. De todos es sabido que, si para gustos, los colores, para el buen gusto, los colores violeta, gualda y rojo forman una combinación que estéticamente no funciona. Por cierto, el violeta se lo puso a la «rojigualdaviolácea» don Alejandro Lerroux, secretario general del Partido Republicano Radical, de adscripción liberal. Sustentó su decisión en una foto en blanco y negro en la que la enseña lucía la franja inferior desteñida por la intemperie. Recordemos, de paso, que este no es el único ingrediente liberal de la progresía republicana: el famoso himno de Riego se compuso para el Trienio Liberal.

Esta historia del desteñido podría parecer superchería, pero existe una explicación de tipo químico-físico: la fuerza de la gravedad hace que el agua se concentre en la zona inferior de los tejidos, donde permanece más tiempo y, por tanto, su propiedad disolvente actúa con más eficacia.

Como el vulgo municipal y espeso que reclama una Tercera República apela a la enseña de la Segunda, queremos con esta propuesta enmendar el error de Lerroux. La nueva bandera de la III República española debería ser la siguiente. Por buen gusto y por rigor vexilológico:



La imagen se ha tomado de este sitio.

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domingo, 29 de mayo de 2011

«Mamihlapinatapai» o la virtud de la concisión


El célebre principio de economía lingüística anticipa que todo enunciado –unidad oracional mínima con significado pleno y sustentado en cierta información contextual– persigue transmitir la máxima información con los menos recursos posibles. En lo que podríamos calificar como teoría literaria, Borges pronunció un corolario a dicho principio que aplica a las composiciones literarias, los más complejos de los enunciados: «En las novelas hay mucho de inservible. Tienen que ponerle paisajes, digresiones, intervienen las opiniones del autor.» Este no viene a ser más que un corolario de una razonable conclusión de Horacio Quiroga expresada en su 'Decálogo del buen cuentista': «No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios». No pretendemos hacer aquí leyenda negra de la novela, sino ensalzar la virtud de la concisión expresiva en cualquier tipo de enunciado.

Jorge Luis Borges.
Horacio Quiroga.


Pues el mayor exponente –al menos así consta en el Guinness de los records, dice Wikipedia– de la economía lingüística humana, término cuya ambigüedad aconsejaría implantar el de ahorro lingüístico, no es otro que el apretado vocablo yagán «mamihlapinatapai». Según la definición que René Haurón recoge en A verdadera América, «mamihlapinatapai» viene a significar algo así como «mirar a los ojos de otra persona, con la esperanza de que nos invite a realizar alguna acción que ambos esperamos pero que ninguno se anima a iniciar». Las 53 sílabas que se requieren para expresar esta idea en castellano pueden resumirse solo en siete, aunque –eso hay que reconocerlo– en una sucesión de sonidos ciertamente difícil de articular. Líneas abajo se propone una adaptación más escueta y sencilla.

Muchos de los lectores de esta entrada tendrán el déjà vu de que esta palabra se parece profundamente a la expresión francesa «déjà vu», que alude a la «experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva» (def.: Wikipedia). Sin duda, se trata de un déjà vu en tanto que «déjà vu» constituye otro ejemplo perfecto de economía lingüística. Por otro lado, su utilidad la ha convertido en un término enormemente exitoso en cuanto a difusión universal.

Grupo de indígenas yaganes. Casi extintos, llegaron a Tierra de Fuego hace 6.000 años. Nomadeaban en canoa y vivían de los productos del mar. Tomada de Icarito.
Tanto el acierto léxico como el ahorro lingüístico que supone la palabra «mamihlapinatapai» para la expresión humana hace conveniente que se incorpore a todas las lenguas que no dispongan de una voz equivalente. Pero no sólo por el acierto léxico y el ahorro lingüístico, sino también por la universalidad del hecho al que remite: ¡Que tire la primera piedra el que jamás haya sufrido un mamihlapinatapai!

Este vocablo se puede proponer como préstamo léxico en español con los siguientes usos: «he tenido un mamihlapinatapai imperdonable», «no es más que un mamihlapinatapai», «la impresión que me causa esta persona hace que a menudo sufra mamihlapinatapais», «los mamihlapinatapais me ponen enfermo». La palabra puede ser adaptada al castellano como «mamilapinatapai», siendo su plural «mamilapinatapais». Así mismo, en aras de una mayor economía lingüística y una mayor ligereza fónica, se proponen las adaptaciones abreviadas «pinatapai» y «lapinatapai», siendo sus respectivos plurales «pinatapais» y «lapinatapais». Personalmente, preferimos «pinatapai».

lunes, 7 de marzo de 2011

Nano el Mexicano: un pedacito de México rico en Madrid

Parece que las personas del círculo Iberoamericano, cuando han saltado el charco hacia el viejo o el nuevo continente advierten que hay un pedacito de algo que se comparte con solo mirar. Esa es la sensación que uno tiene cuando almuerza en Nano el Mexicano, un pequeño restaurante especializado en la comida popular mexicana: «Nuestros platos estrella son el menú degustación –un conjunto de carnes cocinadas de cuatro formas diferentes que se envuelven en tortillas de trigo– y los nachos con queso», comenta la responsable del restaurante con esa proverbial alegría hispanoamericana. Si dos comensales optaran por esa combinación, quedarían bien satisfechos por algo menos de 26 euros, pero en la carta se pueden encontrar quesadillas, burritos, fajitas, tacos dorados... Un sitio digno de una velada con sabor americano  para terminar saliendo a tomar algo por las cercanas zonas de marcha de Azca y Avenida del Brasil, a cinco minutos a pie. Por cierto... en este restaurante nunca faltan las tortillas de trigo para envolver la carne, como sucede a veces: !Al contrario!

Dirección: calle de Lérida, esquina con la calle de Bruno Ayllón. Paradas de metro de Estrecho y Alvarado, línea 1.


Ver mapa más grande




martes, 22 de febrero de 2011

Como volver al Edén: el parque natural de Dzanga Sangha

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Cuando en 1890 el explorador francés de origen italiano Pietro Paolo Savorgnan di Brazzà, fundador de la capital de la República del Congo, comenzó a despachar expediciones al norte del río Sangha, no sabía que sus hombres se hallaban muy cerca de descubrir uno de los hoy mejor conservados parques naturales de África. Situada entre la República Centroafricana, la República del Congo y Camerún, al norte de la inconmensurable cuenca del río Congo, la reserva de Dzanga Sangha se extiende a lo largo de 2,8 millones de hectáreas de selva tropical virgen, con más de 211 tipos distintos de árboles y en la que habitan numerosas especies de animales en estado salvaje, algunas muy amenazadas por el hombre.

Existen tres parques naturales dentro de la reserva de Dzanga Sangha, delimitados por las fronteras de los países en que está inmerso: el parque de Dzanga Ndoki, en la República Centroafricana, el de Nouabalé Ndoki, en la República del Congo, y el de Lobéké en Camerún. El más importante de los tres es el de la francófona República Centroafricana, que se extiende a lo largo de 4.000 kilómetros cuadrados. Bayanga, a 10 kilómetros de Dzanga Ndoki, es la base de las expediciones a este parque natural.

 Crepúsculo en Bayanga. Imagen tomada de aquí.

Grandes mamíferos africanos
La zona alberga una flora y una fauna tan ricas que en ella operan tres importantes organizaciones para la conservación de la naturaleza: la World Wildlife Fund for Nature, la German Cooperation of Technical Collaboration y la Wildlife Conservation Society. Dzanga Sangha se erige además como un lugar envidiable para la investigación biológica, motivo por el que las autoridades del Área Protegida Trinacional (STN, por sus siglas en francés) han elaborado un «Protocolo para la investigación» que consta nada menos que de 34 artículos.
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No en vano, en la reserva natural de Dzanga Sangha se pueden econtrar grandes mamíferos como el gorila occidental de llanura, especie amenazada cuyos sujetos miden más de metro y medio y pesan la friolera de 180 kilos; el elefante africano de bosque, aun más amenazado por su codiciado marfil, que es más duro y de un color especial; o los bongos o antílopes de bosque, mucho menos amenazados por el hombre, que destacan por su librea rojiza única entreverada de rayas blancas y por su abundante cornamenta, que crece en forma de espira hasta 95 centímetros.

Foto tomada de aquí.



Aunque las citadas especies son las más renombradas de Dzanga Sangha, sus selvas acogen otras muchas especies de mamíferos, como el chimpancé común, el papión oliva, o los mangabeis de mejillas grises. También pueden hallarse el hipopótamo común o el búfalo rojo, que tiene un tamaño más pequeño que el común por su adaptación natural al entorno selvático.

No obstante, la fauna en esta región de África es tan exuberante que en este espacio no puede hacerse justicia a su variedad: solo entre las aves, la página oficial de la reserva enumera más de 500 especies distintas.

Este paraíso natural se encuentra al sur de la República Centroafricana.

Las tribus que pueblan el «Paraíso»
Los pigmeos BaAka constituyen la etnia más extendida en la región del parque natural de Dzanga Sangha, aunque existen otras como los bantúes. En su gran paraíso, los BaAka viven tan alejados de las desnaturalizadas urbes modernas que sus inveteradas formas de vida suponen uno de los principales atractivos turísticos del parque.

Los viajeros que se adentren en la reserva pueden realizar una serie de actividades propias de su vida en la selva: la caza con redes, la recolección de plantas medicinales, el baile al estilo BaAka al son de sus milenarios ritmos, la elaboración de vino de palmera raphia, rico en vitaminas y calcio, o montar en una canoa dogout, que además son necesarias para la recoger las hojas de palmera con que se fabrica el citado vino.


A fin de fusionarse un poco más con la naturaleza de Dzanga Sangha es recomendable pernoctar en el lujoso complejo hostelero Doli Lodge, situado en las boscosas orillas del río Sangha. Son proverbiales sus puestas de sol. Entre otros lugares donde alojarse, también es recomendable el Sangha Lodge.
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Precios y vuelos desde Europa
Hay al menos cinco compañías que vuelan hasta la República Centroafricana: Air France, vía París, Libyan Airlines y Afriqiyah Airways vía Trípoli, y Royal Air Maroc e Iberia vía Casablanca. Los precios de los vuelos pueden oscilar entre 700 y 1.200 euros, en función de la disponibilidad.

La entrada al parque cuesta unos 23 euros por persona y día, a lo que hay que sumar la tarifa de alquiler de un vehículo del parque natural, que asciende a otros 15 euros por día. Por ejemplo, para visitar a los elefantes de las zonas salinas de Dzanga Sangha, cada turista tendría que pagar en torno a 45 euros y, por cazar junto a los entrañables BaAka, unos 40 euros.

Recomendaciones e información de interés:
El Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja visitar la República Centroafricana, a excepción de su capital, Bangui, y recomienda advertir de la estancia a la embajada española del vecino Camerún. Es obligado viajar con un visado emitido por la embajada de París de la República Centroafricana y con el carné de vacunación internacional. Las enfermedades más comunes son la fiebre amarilla, el tétanos, las hepatitis A y B, la fiebre tifoidea y la meningitis –esta última aumenta su presencia en la temporada seca, que se desarrolla entre diciembre y mayo–.

La moneda local es el franco CFA (franco CFA centroafricano), que tiene un cruce fijo con el euro: 1 euro equivale a 655,957 francos CFA y constituye un cambio más favorable que el dólar.
Links de interés:
Página oficial de la reserva de Dzanga Sangha.

Tarifas del parque.

Puede encontrar más recomendaciones sanitarias, de seguridad y sobre trámites en el Ministerio de Asuntos Exteriores español.


domingo, 26 de diciembre de 2010

El hipervínculo es una nota al pie de página



El arraigo de la cultura digital ha conllevado que toda clase de información quede albergada en un espacio abierto conocido como Internet donde se vertebra a través del hipertexto, que enlaza y relaciona unas informaciones con otras y quiebra la lectura secuencial de textos. Estos rasgos se conciben en la teoría del tratamiento de la información en la red como privativos de la comunicación digital, y serían hasta tal grado privativos de ella que el uso sistemático de hipervínculos y enlaces se considera como esencia de la internet. En esta entrada discurriremos sobre la pertinencia académica de estas presuposiciones.

El hipertexto y los hipervínculos

El hipertexto se define como la referencia o el enlace de piezas informativas relacionadas con un discurso mediante links, hiperenlaces o hipervínculos, los cuales permiten tomar diferentes itinerarios o caminos durante la lectura. Los links producirían consecuencias parecidas a las que ocurren en una conversación cotidiana, en la que se comienza a hablar de un asunto y se termina en otro distinto, aunque lejanamente relacionado con el primero. El creador del concepto para el ámbito digital fue Vannevar Bush (1890-1974), científico que publicó en 1945 el artículo 'As we may think', donde se idea un sistema de acceso a vastas cantidades de documentos a fin de paliar la dispersión bibliográfica –casi no resulta necesaria aquí la lejana alusión a 'La biblioteca de Babel', ficción publicada por Borges cuatro años antes–. Fue, sin embargo,  otro científico, Theodor Nelson, el que acuñó el término «hipertexto» en 1965. Según distintos teóricos, el fenómeno del hipertexto generaría una presunta renovación en la forma de escribir, aunque en realidad se trata de la expresión digital del sistema de escritura clásico en papel.

La ruptura de la secuencialidad

Los contenidos se encuentran fragmentados en un espacio abierto como la internet, aunque se referencian unos a otros gracias a los hiperenlaces. Según algunos teóricos del tratamiento de la información en la red, esta «nueva» circunstancia –la misma, sin embargo, que la de las bibliotecas– provoca «un replanteamiento de algunos conceptos clásicos. El más importante de ellos es la ruptura de la secuencialidad o linealidad». El hipertexto sería el responsable de esa ruptura de la secuencialidad porque abre distintos itinerarios de lectura elegidos por el lector. Esta forma de escritura no secuencial aspiraría a imitar el funcionamiento real de la mente humana, aunque no es necesario acudir al soporte digital para consignar este fenómeno, muy explorado en el arte literario años antes.


La hipertextualidad analógica, es decir, las notas al pie de página (aunque existen otras expresiones de ella) son un clásico recurso de la literatura y de los estudiosos de textos ajenos. Como los hipervínculos, tienen la virtud de romper la secuencialidad de la lectura. Imagen de una página de la Historia de la Guerra del Peloponeso, de Tucídides, en la edición de Biblioteca Clásica Gredos.

Réplica digital de las funciones de las notas al pie

En realidad, los hipervínvulos son la expresión digital de las clásicas notas al pie de página. Su función es referenciar una fuente o una cita, o expresar un comentario, al margen del discurso principal, acerca de un aspecto concreto del mismo. El hipervínculo por antonomasia es el que se cultiva en Wikipedia, puesto que ahonda en cuestiones que el lector puede desconocer o que debe tener en cuenta para la comprensión definitiva de un tema. Por ejemplo, si leemos la entrada de la batalla de las Navas de Tolosa, en el lema 'Antecedentes' encontramos escrito: «Esta decisiva batalla fue el resultado de la cruzada organizada en España por el rey Alfonso VIII de Castilla, el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y el papa Inocencio III contra los almohades musulmanes que dominaban Al-Ándalus desde mediados del siglo XII». El lector no tiene por qué saber quiénes son Alfonso VIII de Castilla o el Papa Inocencio III y resulta natural que desee informarse sobre su perfil biográfico. El autor de la entrada, atento a esos naturales deseos, hipervinculó esos nombres a la entrada correspondiente de la enciclopedia digital (aquí y aquí), de modo que actúan como notas ilustrativas al pie de página –fuentes, referencias, citas...– Después de todo, las notas al pie de página constituyen una especie de hipertextualidad analógica.

Entre sus atributos destaca el de generar una quiebra de la secuencialidad de la lectura porque obligan a retirar la vista del texto para adentrarla en reflexiones, referencias o apuntes completamente exógenos que abundan en un aspecto concreto. Cuando insertamos hipervínculos en un texto digital, ¿no lo hacemos para añadirle un apunte exógeno que ahonda, aclara, explica lo que se está contando? Al igual que las notas al pie no tienen como objeto romper la secuencialidad y, sin embargo, es su naturaleza.

Los hipervínculos, por ende, son meras notas al pie de página, pero encierran una diferencia fundamentalmente económica respecto de su equivalente en el soporte papel: mientras que una nota al pie en un libro nos puede obligar a levantarnos de la mesa para acudir a otro libro de la biblioteca, el hipervínculo permite acceder a la referencia con un simple clic. Esta pretensión económica se corresponde con aquellos sueños que Vannevar Bush quiso materializar en su máquina Memex.

Antecedentes literarios de la ruptura de secuencialidad

En la teoría periodística del tratamiento de la información en la red se afirma que la internet ha generado una hibridación del receptor y el emisor en tanto que aquel se convierte en un «receptor activo/participativo en el proceso de comunicación, incluso creando información»; sin embargo este fenómeno tuvo sus primeros ensayos en la literatura de los años 50 y 60 –aunque pueden encontrarse ciertos ejemplos mucho antes–. Así, el propósito de quebrar la secuencialidad en el arte literario se ha cumplido en la obra de diversos autores. Quizá el ejemplo más flagrante sea el de Rayuela –novela publicada en 1963, dos años antes de acuñarse el término «hipertexto»–, de Julio Cortázar, en la que, según el autor*, se pretendía que los lectores –o sea, los receptores del mensaje– asumieran un rol activo y creador en el proceso comunicativo. Se podría afirmar que Rayuela se concibió para romper la secuencialidad lineal de las novelas no anotadas al pie de página. Con mucha más frecuencia se pueden hallar concepciones similares sobre la secuencialidad narrativa en el género policíaco y especialmente en los libros de elige tu propia aventura. En la novela hispanoamericana del siglo XX también se persiguió una ruptura de la secuencialidad en numerosos ensayos narrativos con el tiempo, como los llevados a cabo por Juan Rulfo en Pedro Páramo (1955) o por Julio Cortázar en el cuento «El perseguidor», publicado en 1959.

A la luz de estos hechos hay que afirmar que la voluntad de una ruptura de la secuencialidad narrativa por razones discursivas ya anidaba hace décadas en la literatura y también entre los estudiosos y comentaristas de textos lejanos o remotos en el tiempo. En tanto esto es así, dicha ruptura no constituye un rasgo privativo del soporte digital. Sí constituye, en cambio, un rasgo privativo del soporte digital la multimedialidad de la red, que permite que las notas a pie de página sean de índole audiovisual, simplemente visuales o sonoras, o bien textuales.

Existe una gran confusión entre muchos teóricos acerca de esta correspondencia de términos –uno específico de la escritura digital, otro de la escritura manuscrita–, puesto que incurren en abordar el análisis de la esfera digital como algo que quiebra la secuencia evolutiva de los soportes escritos, en lugar de observarlo como otro eslabón más de una secuencia evolutiva en la que, repentinamente, ha intermediado la tecnología digital.

En conclusión, el hipervínculo es el método que ha encontrado la tecnología digital para hacer más eficiente la nota al pie de página.

*Se recomienda ver la entrevista completa a Julio Cortázar, cuya primera parte se encuentra aquí.


viernes, 17 de diciembre de 2010

Wikileaks no pudo con Facebook en los «Person of the Year»



Si sabemos que los tiempos cambian, qué menos se puede pedir a una revista como Time (tiempo) que el obligarse a captar en su portada aquellas imágenes que reflejen los cambios trascendentales de las épocas. El último que ha estampado para siempre en su primera plana es que Facebook, con más de 500 millones de usuarios, ha revolucionado las nociones de tiempo y espacio, acercando en segundos a un clic de distancia a personas de todos los continentes. El premio que otorga Time todos los años, el célebre 'Person of the Year', ha sido en 2010 para Mark Zuckerberg, creador en 2004 de la famosa red social.

Persona del año: Zuckerberg
Time esgrime tres razones para otorgar a Zuckerberg el galardón, en detrimento de otros aspirantes, también de gran relevancia, como Julian Assange, creador de Wikileaks, o como el conservador Tea Party, de EE.UU. La primera de ellas es que ha transformado las relaciones sociales entre más de 500 millones de personas; la segunda, «por crear un nuevo sistema de intercambio de información»; la tercera —quizá la más memorable—, «por cambiar el modo en que todos vivimos nuestras vidas».

«Haber sido nombrado 'Persona del Año' por Time es un verdadero honor y el reconocimiento de cómo nuestro pequeño equipo está construyendo algo que cientos de millones de personas quieren utilizar para hacer un mundo más conectado y abierto. Soy feliz de formar parte de esto», declaró Zuckerberg en su propia página de Facebook, que tiene más de dos millones de seguidores.

Sin embargo, en las redes sociales no ha habido una gran repercusión sobre el nombramiento de Zuckerberg como «Persona del Año». Antes del dictamen de la publicación, se había creado un grupo llamado «Julian Assange for Time Person of the Year» en apoyo de la candidatura del creador de Wikileaks, con 1.010 seguidores. Assange, que dispone de más grupos de seguidores a causa del proceso judicial en que está inmerso, no ha declarado nada al respecto, pero un malestar general se ha extendido entre ellos, y acusan a Time de «servil» o de «no querer convertirlo en un héroe».

Como sucede con otros muchos, este galardón no ha podido eludir la polémica. ¿Y por qué —se preguntará el lector inquieto, pues no es mal mérito el haber socializado a más de medio millardo de personas—? Este premio no sólo lo otorga el jurado de la revista, sino que se realiza una serie de votaciones entre los lectores, cuyo dictamen ha sido tradicionalmente decisivo. Pero esta vez, no. La audiencia eligió al creador de Wikileaks, que ha puesto en un brete a la inteligencia estadounidense, aunque finalmente el australiano se quedó sin una alegría que podría haberle suavizado los difíciles momentos que atraviesa.

Sea como sea, siempre queda tiempo para interpretar polémicas en clave de humor. Y con sorna (en inglés):





lunes, 6 de diciembre de 2010

Gonzalo Martín: «Comentar la actualidad es todo el periodismo hoy día»



Nadie diría, por su apariencia, que Gonzalo Martín es vicepresidente de algo. Si se derrocharan chorros de imaginación, podría concluirse que es vicepresidente de alguna comparsa teatral, pero en realidad lo es de una compañía muy preocupada por la imagen, Arenas Entertainment Marketing. Esta es, en realidad, una incoherencia muy enriquecedora, porque su perfil profesional no puede inmiscuirse más en el ámbito de la imagen y la imaginación: es un estudioso de la transformación de la industria audiovisual. Antes de conocer a Gonzalo Martín se puede dudar de si los sentidos nos engañan, pero no después, y quizá esta misma convicción se mezcle inextricablemente con su personalidad.


Gonzalo Martín en la UC3M
Foto tomada del blog «Lo que no te han contado».

Pero por el aspecto de Gonzalo Martín tampoco es fácil imaginar que ha bregado en varias profesiones, entre ellas el periodismo —en La Gaceta de los Negocios—, después de licenciarse en Economía. Martín es crítico con la estructura publicitaria de las cuentas de resultados de los medios, porque impiden un ejercicio libre de la profesión de informar a la opinión pública. Por supuesto, el yugo publicitario cercena esa idílica oportunidad del periodista. «La clave está en poder hacer cosas por nuestra cuenta, cosas que nos interesan de verdad». Martín resuelve así el eterno conflicto entre el querer y el poder ser, siempre sesgado hacia el aspecto más platónico de la profesión.

El vicepresidente de Arenas Entertainment Marketing cree que el vídeo es la técnica narrativa más interesante, porque es mucho más efectiva y persuasiva. «Una imagen vale más que mil palabras [...] Recuerdo siempre una cita de Garci que nunca reproduzco bien: la sensación de estar subido en un autobús y mirar por la ventana, mirar lo que ocurre fuera, incluso que alguien te dice adiós y se va; esa soledad del adiós cuando alguien se va lejos... Eso sólo se puede retratar bien en vídeo», afirma entusiasmado sin olvidarse de apuntar que «el texto y el vídeo se fusionan como experiencia. Ninguno puede acabar con el otro».

Gonzalo Martín goza del mérito de haber acuñado una distinción teórica acerca de los canales de comunicación, a raíz de la instauración de la Web 2.0: que frente a la concentración de los grandes grupos empresariales de comunicación, la web participativa ha generado una internet distribuida, en la que cada uno es dueño de sus pensamientos, libre de cualquier censura y valorado no por la apariencia, sino por la relevancia de los contenidos que uno publica. Sin menoscabo de lo anterior, Martín, que es un image victim de tomo y lomo, da una especial preponderancia a una rama concreta de esa nueva internet distribuida: la videoesfera distribuida.

Hay una pregunta que desde el comienzo puede rondar la mente del lector como una mosca cojonera: ¿Es inocente esta transformación de los esquemas de relación internáuticos? En absoluto. Esta nueva circunstancia añade libertad a la web: «Yo comento y doy mi opinión sobre noticias de otro... a veces las enlazo [...] comentar la actualidad es todo el periodismo hoy día». Sin embargo, quizá la consecuencia más importante de este nuevo entorno es que «el monopolio del relato de la actualidad ya no lo tiene el periodismo [...], sino que está al alcance de cualquiera». Ese es el terreno que han abonado los blogs, cuya importancia, según Martín, no es otra que «aprender a saber lo que piensas». Los efectos de esta conducta tan veintiunesca son de una relevancia sociológica fundamental: «La clasificación de periodismo ciudadano no es interesante. O sea, me parece interesante, si quieres, como fondo sociológico de una sociedad que decide construir sus contenidos».


http://www.gonzalomartin.tv/
Portada del sitio de Gonzalo Martín: http://www.gonzalomartin.tv/.


Como economista, Martín siempre sufrirá el bendito ramalazo intelectual de la teoría económica; por ejemplo para definir cuestiones cruciales como la relación entre emisores y audiencias en términos de calidad: «La definición operativa de calidad es aquello que el cliente quiere tener al precio que está dispuesto a pagar». Según esta premisa, el mercado de la información, bien concentrado bien distribuido, tenderá a autorregularse satisfactoriamente en términos de calidad, porque publicamos para que el público lo lea, lo escuche o lo vea. Con esta convicción se ha colocado la primera piedra de esa remozada relación entre emisores y audiencias: «Una de las cosas que suceden en el mercado audiovisual ahora mismo, con la cantidad de opciones tecnológicas que hay y el fin del límite de publicación, y la traslación del contenido tradicional [...] es la personalización del comsumo: lo veo cuando quiero, como quiero, la parte que quiero y ¡ojo! Hasta con quien quiero, porque lo comparto en una red social». La Web 2.0 ha permitido este afortunado cambio de concepción de las audiencias. Parece que Martín goza con la explosión de las pústulas infectas que se apiñan en el tejido mediático. Ya somos dos.


Clique aquí para acudir a la fuente de las declaraciones de Gonzalo Martín.

martes, 9 de noviembre de 2010

La débil separación de poderes en España




En esta entrada se pretende señalar aquellos indicios que llevan a concluir que la separación de poderes en España es más nominal que estructural. En concreto, se pretende señalar el nexo íntimo entre el poder legislativo –el Congreso de los Diputados y el Senado– y el poder judicial.

En España, el órgano de gobierno del poder judicial se llama el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Este consejo está compuesto por el presidente del Tribunal Supremo y por veinte vocales que son propuestos por el Congreso de los Diputados y por el Senado de la siguente manera:


Información tomada de la web Consejo General del Poder Judicial, aquí.
  
Hasta aquí hemos contemplado el proceso de selección de los miembros del CGPJ. En cuanto al poder judicial en sí: el Tribunal Supremo (TS) se encuentra en la cúspide del poder judicial y constituye el órgano constitucional del Estado Español. En el sitio del TS no se especifica el criterio con que se decide su composición, pero Wikipedia aclara que «el Tribunal Supremo está compuesto por un presidente y por un número indeterminado de magistrados adscritos a las diversas salas que lo integran, todos ellos nombrados por Su Majestad el Rey a propuesta del Consejo General del Poder Judicial». En términos más concretos, sí especifica que «el presidente del Tribunal Supremo será nombrado por el Rey, a propuesta del Consejo General del Poder Judicial» y que dos de las atribuciones del presidente del TS son «autorizar con su firma los acuerdos de la Sala de Gobierno y velar por su cumplimiento» y «cuidar del cumplimiento de las medidas adoptadas por la Sala de Gobierno para corregir los defectos que existieren en la administración de Justicia, si estuvieren dentro de sus atribuciones, y, en otro caso, proponer al Consejo, de acuerdo con la Sala, lo que considere conveniente».

Según el artículo 71.3 de la Constitución Española, «en las causas contra Diputados y Senadores será competente la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo». Este es el primer obstáculo que se puede señalar contra la aplicación de la separación de poderes en España en la medida en que, como los miembros del TS son propuestos por el CGPJ, resultaría difícil que los jueces juzguen a los mismos diputados que les han impuesto el cargo. Por otro lado, en el artículo 71.2 de la Constitución se dice que «durante el período de su mandato los Diputados y Senadores gozarán asimismo de inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva». Como consecuencia de esto, las trabas constitucionales contra la libre acción del poder judicial parecen quedar patentes.


De arriba abajo y de izquierda a derecha: el Congreso de los Diputados y el Senado (poder legislativo); Palacio de la Moncloa (poder ejecutivo); y el Tribunal Supremo (poder judicial). Tomada de Wikipedia.

Por lo que se refiere al Tribunal Constitucional (TC), conviene saber que se considera ajeno al poder judicial, a pesar de que la Constitución Española constituye la norma suprema del ordenamiento jurídico. Al margen de lo que pueda pensar de esta incongruencia, podríamos preguntarnos cómo se conforma el TC. El artículo 159.1 de la Constitución Española describe así el proceso: «Se compone de 12 miembros nombrados por el Rey; de ellos, cuatro a propuesta del Congreso por mayoría de tres quintos de sus miembros; cuatro a propuesta del Senado, con idéntica mayoría; dos a propuesta del Gobierno y dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial».

¿Existe en España una auténtica separación de poderes?

En vista de las presuntas omisiones de las webs oficiales, además de la información directa que puede encontrarse en los enlaces repartidos por el texto, parece razonable aconsejar acudir a fuentes adicionales, como las entradas de Wikipedia sobre el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo.


martes, 7 de septiembre de 2010

Revista sobre la cristiandad y el islam





La idea de que el islam es una amenaza para la identidad europea y en general occidental es milenaria. Arraiga en la época del alto medievo... - siga leyendo





Veíamos en la entrada anterior cómo el actual temor europeo en torno a la pérdida de identidad autóctona hundía sus raíces en la Edad Media. Era un agente foráneo, el islam... - siga leyendo




El islam del pedestal de Carlomagno (III)

El fenómeno del temor a la pérdida indentitaria o cultural europea por influjo de la presencia musulmana –analizado en las dos entradas anteriores– presenta unos resortes teóricos que han sido bien definidos en la teoría del choque de civilizaciones... - siga leyendo



sábado, 4 de septiembre de 2010

El islam del pedestal de Carlomagno (III)




El fenómeno del temor a la pérdida indentitaria o cultural europea por influjo de la presencia musulmana –analizado en las dos entradas anteriores– presenta unos resortes analíticos que han sido bien definidos en la teoría del choque de civilizaciones. Según esta: «Una civilización es una cultura más o menos cerrada y con una tradición cultural más o menos hermética e impermeable que, por ende, se encuentra en oposición a otras civilizaciones con tradiciones diferentes», recoge Wikipedia. Esta definición de civilización incluye la idea de un conflicto inevitable alimentado por una estructura axiológica esencialmente opuesta, como sostiene el teórico Samuel Huntington: «los conflictos entre civilizaciones son inevitables, puesto que cada una cuenta con sistemas de valores significativamente distintos». En una relación de carácter dialéctico entre dos civilizaciones, lo previsible es que una de las dos escalas de valores enfrentadas tienda a imponerse. El conflicto terminaría en el momento en que un sistema de valores prevaleciera sobre el otro, menguándolo o haciéndolo desaparecer.

Huntington afirma en su artículo «El choque de civilizaciones»*: «El choque de civilizaciones sucede sobre dos escalas. En la micro-escala, grupos colindantes luchan a causa de las fallas que existen entre civilizaciones, a menudo violentamente, con el fin de controlar el territorio ajeno [esto ocurriría, por ejemplo, en Suiza con el asunto del plebiscito sobre los minaretes]. En la macro-escala, los estados de las distintas civilizaciones compiten por un poder económico y militar relativo, luchan por el control de las instituciones internacionales y el control de terceros, y competitivamente promueven sus particulares valores políticos y religiosos [como sucede entre Israel y los países adyacentes]». Si este mecanismo de los coflictos civilizacionales resulta cierto, ofrece a Occidente una especie de almanaque sobre cómo podrían desarrollarse los acontecimientos en Europa. A la vez, predice una serie de situaciones problemáticas a partir de las cuales se podría establecer un código de propuestas para anticiparse al choque de civilizaciones o zanjarlo con éxito y prontitud.

La organización política de las culturas aquí enfrentadas, lejos de ser estrictamente ideológica, se compone de un conjunto de directrices axiológicas de carácter religioso, especialmente en el entorno musulmán. Un poco de geopolítica puede ayudar a entender esta afirmación: del círculo cultural islámico, al menos siete países, con una población de 327.914.563 personas**, se definen como formas de estado islámicas –cuyas instituciones y leyes se avienen a la Sharia–; son Pakistán, Afganistán, Irán, Arabia Saudí, Omán, Yemen y Mauritania. Por otro lado, en la Unión Europea habitan 501.064.212 personas; de ellas 53 millones, un 10,5 por ciento, son musulmanas. El mapa inserto a continuación describe el carácter de los gobiernos del entorno musulmán:



Mapa de las formas de gobierno de los estados islámicos. Tomada de Wikipedia.


Este mapa ofrece una idea de la situación geográfica del islam y puede ayudar a entender la siguiente cuestión: en la actualidad, los enfrentamientos más aparatosos entre civilizaciones encierran el factor común del islamismo: Occidente, Israel, India, Rusia, China o algunos países subsaharianos andan enzarzados en conflictos con países o grupos sociales adscritos a la civilización islámica. Esta se contrapone a la occidental en términos esencialmente religiosos, aunque de un modo asimétrico, puesto que el laicismo o la aconfesionalidad en Occidente son valores vacíos en tanto que no sustituyen el interés religioso. Pese a que el factor común en estos enfrentamientos es sistemáticamente el islam, el núcleo del asunto no reside en el componente islámico en sí, ya que situaciones similares se repiten en conflictos como el chino-tibetano. No obstante, el islam es fuente de numerosos enfrentamientos, comparativamente más que los causados por otros órdenes axiológicos enfrentados.

La teoría del choque de civilizaciones explica satisfactoriamente el temor de Occidente a una decadencia cultural e identitaria creada por la creciente presencia demográfica de elementos islámicos –lo que se exponía en el documental insertado en la anterior entrada de «El islam del pedestal de Carlomagno»–. Por otro lado, si bien esta teoría explica la política presente y anticipa próximos movimientos geoestratégicos, también alude al enfrentamiento islámico-occidental del medievo, que parece estar en el origen del temor decadentista europeo –tema que introduce la trilogía de «El islam del pedestal de Carlomagno».

Ese temor ha generado mucha literatura. Algunos teóricos han vaticinado un destino árabe-islámico para Europa. El ejemplo más conocido es el de Bat Ye'or y el concepto de Eurabia, que anticipa que la cultura dominante en el Viejo Continente será la islámica. En esta transformación operaría una serie de grandes flujos migratorios. El periodista Juan Carlos Castillón resume el concepto: «Eurabia es una tesis conspirativa defendida por una periodista de Fox-News que firma sus artículos con el pseudónimo de Bat Ye'or (Hija del Nilo); es también la palabra con la que describe el proceso de incorporación europea al islam, causado por un cambio demográfico que estaría provocando que Europa pasase de ser un continente cristiano de raza blanca a ser uno de predominio semítico-islámico. Un cambio debido en parte al cálculo árabe pero también a las políticas antiamericanas y antisemitas de una Europa en que los franceses tienen poco peso y envidia con respecto a los Estados Unidos. Tengo que hacer notar que la tesis de Eurabia no enfrenta a los árabes conspiradores de éxito con los norteamericanos, sino con los franceses»***.



Mapa de la hipotética Eurabia, tomado de la Wikipedia. Se observan los estados de la Liga Árabe, de la Unión Europea e Israel.


Algunos indicios de la hipotética Eurabia son, según Wikipedia: una política exterior conciliadora con los países árabes, con oposición a Estados Unidos e Israel, el ingreso de Turquía en la Unión Europea –Gaddafi afirmó el 29 de agosto que «el primer paso para la islamización de Europa será la entrada de Turquía en la Unión Europea»–, apertura a la inmigración procedente de los países musulmanes –consultar la anterior entrega–, el rechazo a la mención de las raíces cristianas de Europa en la Constitución Europea, la concepción de Eurabia como un gran régimen autárquico, es decir autosuficiente económica y políticamente –acorde con el concepto de Umma, aludido en la anterior entrega–, y la defensa de la compatibilidad entre Islam y democracia.

¿Teoría conspirativa o hipótesis plausible? Los indicios en que Bat Ye'or sustenta el concepto de Eurabia no parece que se alejen de la realidad.


* Para profundizar más en las ideas de Huntington sobre los conflictos entre civilizaciones, puede recurrir a su artículo «The clash of civilizations?».
** Todos los datos demográficos se han recogido de la Wikipedia.
*** Juan Carlos Castillón Martín, Amos del mundo, ed. Debate, Barcelona: 2006, pág. 259.



martes, 31 de agosto de 2010

El islam del pedestal de Carlomagno (II)




Veíamos en la entrada anterior cómo el actual temor europeo en torno a la pérdida de identidad autóctona hundía sus raíces en la Edad Media. Era un agente foráneo, el islam, el que introducía esa amenaza, que, durante más de 1.000 años, había permanecido relativamente lejos de los Pirineos. Sin embargo, la emigración musulmana actual a Europa ha puesto otra vez en contacto dos culturas que tradicionalmente no logran avenirse de una forma satisfactoria. Existen indicios de que ese temor o esa renuencia occidental hacia el foráneo islámico ha cobrado nuevos bríos durante la última década. Las recientes declaraciones de Tony Blair lo resumen claramente: «el radicalismo islámico es la mayor amenaza que afronta el mundo». Con todo, pueden identificarse tres causas de esta renovada sensación:

En primer lugar: la confirmación del terrorismo, desde 2001, como medio de confrontación sistemática con las culturas ajenas al círculo islámico. La fórmula terrorista ha demostrado que el integrismo islámico tiene la capacidad de causar estragos en cualquier sitio; por añadidura, plantea un enfrentamiento asimétrico que hace inoperativos los ejércitos occidentales. La capacidad destructiva de la fórmula terrorista, a caballo entre las antiguas razias y la guerra clásica, persigue un objetivo muy sencillo: introducir un factor de miedo en la opinión pública, que se contagia gracias a los medios de comunicación.

En segundo lugar: no hay que olvidar que los grupos integristas islámicos persiguen un fin político, no sólo el mero estrago: constituir la Umma, o comunidad teocrática de todos los creyentes. Constituye una vieja aspiración islámica la de convertir a Europa en una región más de su círculo de influencia, mediante la conversión de los infieles a la religión de Mahoma. El 29 de agosto, el comandante Muammar El Gaddafi  afirmó que «el islam debería convertirse en la religión de toda Europa» y «que el primer paso para la islamización de Europa será la entrada de Turquía en la Unión Europea». En la aleya quinta de la novena sura del Corán, los integristas disponen de una orden clara al respecto del infiel: «Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz!». 

En tercer lugar: personas de ascendencia cristiana relacionan el temor a la pérdida de identidad o al declive cultural con los altos índices de emigración de elementos islámicos. Se sumaría a este factor la reducida natalidad europea, que generaría un proceso de decadencia similar al de la vieja Esparta. Muchos musulmanes, lejos de buscar una integración de carácter laico, persiguen con frecuencia anteponer a las leyes nativas costumbres religiosas inaceptables desde la óptica social occidental. La foto de la entrada anterior es una pequeña muestra de esto, pero la cuestión demográfica así como la sensación de decadencia cultural de los países occidentales pueden apreciarse en su verdadera dimensión a través del documental que se inserta a continuación.






En cualquier caso, conviene censurar varios aspectos del documental:

En primer lugar: está escrito de manera que contribuye al miedo que genera el terrorismo en la opinión pública, a modo de agitación-propaganda, y concluye así: «esta es una llamada a la acción». Esto colabora con el fin militar del terrorismo islámico contra Occidente. La posibilidad de que los países occidentales sean sustituidos por repúblicas islámicas* no es descabellada a la luz de los datos ofrecidos, lo que contribuye a exacerbar los ánimos sin proponer una solución aceptable.

En segundo lugar: las inflexibles afirmaciones de que la cultura europea va a desaparecer se sustentan sobre estudios históricos que no se citan convenientemente, aunque existen hipótesis al respecto que se ven en la siguiente entrega de «El islam del pedestal de Carlomagno».

En tercer lugar: el documental no exhorta explícitamente a aumentar la natalidad ni a la adopción de medidas económicas que la fomenten. No se propone, por tanto, una solución que incida en el problema directo de la natalidad.

En cuarto lugar: para debelar la futura preponderancia cultural del islam en Europa se propone la difusión del Evangelio, iniciativa mucho más conflictiva y problemática que, por ejemplo, establecer por ley el laicismo absoluto en suelo occidental. Por otro lado, es cuestionable que el elemento cristiano en la identidad europea posea actualmente más relevancia que el laico o el aconfesional.

Si tenemos en cuenta que la democracia es el gobierno de la mayoría, el riesgo de que Europa se convierta en un conjunto de repúblicas islámicas resulta verosímil. El componente musulmán del tejido social europeo cada vez tiene más presencia y, de algún modo, el vacío religioso del laicismo representa un nicho que podría llenar el islam. Sobre todo si las personas ligadas al integrismo islámico continúan en el poder religioso con el propósito de llenar ese vacío y los gobernantes de los países de origen continúan viendo como natural la creación de una Umma o de unos proyectos políticos similares. Esta suplantación cultural, por tanto, se hará más probable en la medida en que crezca proporcionalmente la población que abraza el islam.


* Principalmente si los elementos musulmanes abrazan los principios del integrismo, como hacen las células terroristas.



sábado, 28 de agosto de 2010

El islam del pedestal de Carlomagno (I)




La idea de que el islam es una amenaza* para la identidad europea y en general occidental es milenaria. Arraiga en la época del alto medievo, allá por el siglo VIII. La batalla de Guadalete (Cádiz), en julio del año 711, abrió a los musulmanes un camino franco de conquista que llegaría hasta los ríos Vienne y Clain, a dos jornadas de París, entre las ciudades de Tours y Poitiers. En ese lugar del mundo, el rey franco Carlos Martel les detendría en una batalla conocida como Tours, también como Poitiers, veintiún años más tarde. Desde aquel momento, los esfuerzos militares de los reinos cristianos de Francia y de la Península Ibérica se centraron en la cruzada contra el sarraceno.

El pretexto que sustentaba esta colisión de fuerzas era estrictamente cultural y se vertebraba a través del antagonismo religioso «cristiandad autóctona-islam foráneo». El fundamento racional del conflicto tenía un carácter económico: los botines que obtenían los sarracenos mediante la táctica militar de las razias**. Es importante advertir que los musulmanes gozaban en aquel tiempo de la iniciativa militar, mientras que la postura europea era estrictamente defensiva –recuperar el statu quo–. Todas estas circunstancias devendrían en un choque violento de civilizaciones con poderosas motivaciones económicas.



Mapa del Imperio Carolingio, con las correspondientes marcas defensivas. Carlomagno se proclamó protector de la cristiandad y fue nombrado emperador por el Papa León III el día de Navidad del año 800. Cristianizó a los sajones y envió predicadores al pueblo eslavo. Alcuino de York, erudito de la corte carolingia, aludió a la cuestión de que «la responsabilidad de mantener una unidad imperial recaería en la fe cristiana», explica Roger Collins, según Wikipedia.


La lucha franca persistió más allá de las campañas de Carlos Martel. Su nieto Carlos Magno, o Carlomagno –transcripción que prefiere la historiografía–, también debeló a los musulmanes; esta vez en territorio peninsular. Después de tomar Barcelona en el año 801, creó al sur de los Pirineos la Marca Hispánica, región de señoríos de carácter militar que servía de barrera al impulso musulmán hacia el norte. Se trata de una organización defensiva en cuya concepción participa la idea de un enemigo esencialmente islámico. A Carlomagno, entre otros, se debe el hito de la creación de una identidad europea que se articularía en el medievo a través del cristianismo.

Pero los tiempos giran como la rueda de la Fortuna. A pesar de aquellos pofiados esfuerzos, después de 1.200 años los musulmanes rezan a Alá en el corazón de una Europa que habitan como una etnia segregada social y culturalmente. Más allá de los Pirineos, más allá de Poitiers y de Tours, en la plaza de la catedral de Notre-Dame, dos musulmanes hacen una de sus cinco oraciones a los pies de la estatua ecuestre de aquel Carlomagno protector del cristianismo:



Pulse sobre la foto y observe la escena con todo lujo de detalles. Agradezco a Evil Preacher su diligencia y presteza en la ampliación de la escena.


En la foto se aprecia que el hombre se pone las zapatillas, tras hacer la oración preceptivamente descalzo. La mujer, que viste un hiyab, hace lo propio. Aunque se observa con algo de esfuerzo, junto al pie izquierdo del hombre está la tela sobre la que se han postrado para orar. Los dos se han colocado tras el pedestal de Carlomagno para no ver Notre-Dame mientras encaran la Meca, porque ambos templos comparten la misma dirección desde el punto en que se encuentran. La escena es una metáfora de la burbuja en que viven muchos musulmanes en Europa y la asimetría de permisividad que existe entre ambos entornos culturales. Es irónico que, por no ver Notre-Dame durante el rezo, estas personas se postren precisamente a los pies de aquel Carlomagno que se esforzó por expulsarlos de Francia hace más de mil años.

Observada como una ucronía, la foto encierra tres cuestiones irónicas:

En primer lugar: los hijos de aquellos sarracenos derrotados en Tours han llegado mucho más lejos en el territorio cristiano.

En segundo lugar: mientras que, por regla general, el europeo medio había tenido en un rincón lejano de la memoria el conflicto de índole cultural que generó la invasión islámica medieval, los musulmanes lo tienen hoy muy vivo.

En tercer lugar: la postración de estos musulmanes ante Carlomagno no es la imagen de una nueva postración de los sarracenos ante las armas francas.


* En Suiza existen alrededor de 160 mezquitas. La preocupación de los cristianos ha conducido al país a celebrar un referéndum que dilucide los deseos de los ciudadanos respecto de la construcción de minaretes.

** La táctica musulmana de las incursiones rápidas en pos de saco y botín fue en Europa tan temprana como habitual. El vocablo árabe argelino «ḡāzyah» entregó al francés la voz «razzia», que se castellanizó como «razia», mientras que el vocablo «ḡārah» del árabe clásico entregó al castellano la voz «algara». Son términos sinónimos, pues a pesar de la definición de la RAE, las incursiones árabes en territorio franco se hacían a caballo. Aparte, «ḡāzyah» significa estrictamente «algara».



martes, 24 de agosto de 2010

Efeméride (II): la bella sirena de Barendrecht




Hace hoy 37 años que Inge de Bruijn ['iŋge de 'brujn] nació en Barendrecht, unos terrenos ganados al mar de los Países Bajos en el siglo XII y que tienen una superficie de 21,7 Km2. Al otro lado de un transitadísimo meandro del Rin, el centro de la pequeña, pero acomodada, urbe dista de la gran Róterdam algo más de once kilómetros. Precoz y veloz nadadora, Inge confesaría en 2006 al diario El País que su vida es la natación: «Está en mi corazón»; como el agua está en el corazón de Barendrecht. De algún modo, Inge nació del agua y el agua conformó una fracción de su persona y de su temperamento.


Imagen del sitio oficial de Barendrecht. El lugar presume de ser un paraíso de oportunidades con alto poder adquisitivo. Inge de Bruijn no procede de la baja extracción provinciana flamenca.

Peculiar arquitectura esbelta en un lugar de Barendrecht. Tomada de aquí.

Hacia 1980 De Bruijn comienza a tensar los músculos implicados en este deporte olímpico. A los catorce años los dispone a competir, con resultados destacables. En el Campeonato Mundial de Natación de Perth (Australia), celebrado en 1991, inaugura su palmarés con una medalla de bronce obtenida en la prueba de relevos sobre 400 metros al estilo libre. Será en esta especialidad y formato donde acumule otros triunfos hasta su primer abandono. «En 1996 renuncié a los Juegos por voluntad propia. No tenía motivación y sentía que no estaba preparada para representar a mi país. Así que me retiré. Entonces, pensé que era un error, pero es el mejor que he cometido. Me abrió los ojos. Vi los Juegos por la tele, lloré y me dije que no había terminado como yo había pensado». Una intuición que el tiempo convirtió en presagio.



Fue un trago amargo para Inge abandonar la competición en 1996. Tomada de Wikimedia Commons.

Hacia los puestos de salida. Tomada de aquí.

En 1997, Paul Bergen agarra las riendas de sus aletas y le promete el oro y los laureles: «Me aseguró que me convertiría en una campeona». El antiguo entrenador del equipo estadounidense explota todas las posibilidades natatorias que observa en ella y la transforma en la pez vela humana. Comienza a marcar récores: en 1999 cubre los 50 metros mariposa en 26,54 segundos; en 2000 se supera al realizar la prueba en 24,64 segundos, y luego termina los 100 metros libres en 56,64. Se agregan a estos logros el establecimiento de los récores mundiales de 50 y 100 metros libres en los tiempos de 24,32 y 53,77 segundos. Fue hace ya una década, en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, cuando Inge cobró la fama y el reconocimiento propios de un campeón olímpico. Todavía nadie le ha pagado la estatua que los viejos griegos erigían a los atletas triunfantes.



Bergen no mintió a Inge, que lucía ambos adornos así de feliz en el año 2000. Tomada de aquí.

Toda una amazona del mar, en una de sus poses menos favorecedoras. El esfuerzo exigido por Bergen –«Me pasaba nueve meses en Estados Unidos, sola, y me entrenaba ocho horas al día, lo que nunca había hecho. Mi único objetivo era ganar medallas en Sidney y encontrar la diversión en la natación, algo que perdí en el 96»– mereció la pena.


Sirena favorita de los Dei Lucrii, a juzgar por las catorce medallas que decoran sus anaqueles, Inge de Brujin ha tenido la oportunidad de dormirse en los laureles en ocho ocasiones, cuatro de ellas al sol del oro olímpico, dos bajo el rayo de la plata argentina y dos al fulgor del bronce esculáneo. En Sidney 2000 recogería tres discos de oro –en los 50 y 100 metros libres, y en los 100 mariposa– y uno de plata –en los 400 libres por relevos–. En Atenas 2004, uno de oro –en los 50 metros libres–, otro de plata –en los 100 metros libres– y dos más de bronce –en 100 metros mariposa y en 400 metros libres por relevos–. En aquellas finales recorrió en  sólo 5 minutos y 40 segundos los 700 metros que equivalen a la mitad de la superficie de agua que tiene la localidad de Barendrecht.

En los campeonatos mundiales de natación, De Bruijn logrará una medalla de bronce en Perth 1991 (Australia), y cinco de oro más de diez años después –tres en Fukuoka 2001 (Japón) y dos en Barcelona 2003–. Esta fulgurante carrera deportiva desató las sospechas del dopaje, una cuestión que la nadadora flamenca zanjó al declarar: «de algún modo, lo entiendo. Les sucede a todos los campeones. Siempre los acusan. Pero para mí era algo nuevo. Cuando gané cuatro medallas en Atenas 91, nadie dijo nada». Sus pruebas eran los «32 controles pasados de mayo a septiembre» de 2000.



De vitrina playera, luciendo el palmarés olímico. «Mis medallas olímpicas son mis bebés, mis diamantes. Una persona quiso una vez comprármelas por un millón, pero le dije que no estaban a la venta». Tomada de aquí.

La emoción del triunfo es difícil de disimular. Las mujeres son especialmente expresivas a causa de las numerosísimas conexiones neuronales que existen en la callosidad cerebral que une los hemisferios. Vemos que la testosterona deportiva no ha provocado la metamorfosis de Inge. A continuación, un vídeo sobre su victoria en la final de los 50 metros libres, en Atenas 2004. Calle cuatro.






La belleza flamenca de Inge de Bruijn y su cuerpo esbelto y atlético le han brindado la oportunidad de las pasarelas tras abandonar las competiciones deportivas en 2004, con la inusual edad de 32 años. Cuenta ella misma con humor una anécdota a El País: «Una vez tuve que desfilar en Mónaco y estaba tan nerviosa que casi me hago pipí encima. Estoy más cómoda en las finales olímpicas porque no soy modelo, sino nadadora». En cualquier caso, mientras no se diga lo contrario, esta sirena de la pequeña urbe surholandesa de Barendrecht se merece los apelativos espléndida y bella, en las calles de la piscina o en las pasarelas de moda.







Aviada para actos sociales, en un rol más femenino, Inge resulta especialmente encantadora. Tomadas de aquí, aquí y aquí. A continuación, bailando.







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De pose y pasarela, tan estilosa como espectacular. Tomadas de aquí, aquí y aquí.


Perserverante, poseedora de doce récores mundiales y catorce medallas, hábil en varias disciplinas, deportista inusualmente longeva, polivalente, rubia y de ojos azules... ¿se puede pedir más?