sábado, 16 de febrero de 2008

Inaugural

Siéntanse bienvenidos


16
de febrero de 2008. Les voy a contar cómo he engendrado este blog, una contracción del término “weblog”. Weblog, dicho con propiedad, es un vocablo inglés que se puede traducir por cuaderno de bitácora en red, según afirma en su oración “¿Qué buen viento les trae, grumetillos?” el Predicador malvado, home de leyenda y preclara voz de esta misma casa. Pero vayamos al grano... Movimiento 31 pretende ser el anecdotario de las reflexiones, historias, terracotas, críticas, cuadros, cuentos, fotografías, poemas, estatuas, fuentes, hallazgos, narraciones y opiniones que aguardan en el día a día a un ciudadano común del siglo XXI. En esta razón se sostiene la estructura del blog, que integrará paso a paso múltiples secciones, algunas de colaboradores, hasta convertirse en un camino que lleve a Roma, que lleve a la verdad.

Es utópico, lo sé.

Para la princesa Irulan, hija del padisha Shaddam IV, emperador del universo conocido: “El comienzo es un momento extremadamente delicado”. Hoy comienza la andadura de este libro tan infinito como una vida. Es un momento delicado, consiste en abrir una veta que descubra a los visitantes un rico filón de oro o un montón de tierra hueca y estéril.

Es presuntuoso, lo sé.


Aquí les dejo el tablero, pongan ustedes las fichas.


La verdad es que el nombre del blog no es casual. Una de las acepciones que encierra la raíz “log” reza así, trasladada al español: logaritmo. Se trata de la lógica más humana, la griega, lo matemático (¡Oh! ¡Qué interesante sería que la escritura ofreciese tanta precisión!). Que “log” guarde la reminiscencia de “logos” supone, a la vez, nacer del mito, surgir de la leyenda. Movimiento 31 alude al movimiento número 31 del ajedrez, que es el primero en que ya resulta imposible realizar un movimiento útil si no es derribar una pieza del adversario. Aspira a, en resumidas cuentas, apostar por la confrontación con lo establecido.

E
s rebelde, lo sé. Pero es el cuento que les prometí al principio.

Y ya que nos ponemos de explicaciones, paso a la siguiente. Discúlpenme si encuentran barrocos los textos en ciertas ocasiones... Estoy trabajando en ello. Jorge Luis Borges, una de las máximas plumas argentinas, explica muy bien la razón en una entrevista que concedió al periodista español Joaquín Serrano Soler en 1976: “De joven fui barroco, como todo joven lo es”. Se trata, por tanto, de un momento en la vida, nada irremediable. La naturaleza es barroca en primavera, suntuosa en verano, parca en otoño y precisa en invierno. Y lo mismo la naturaleza del hombre.

Así pues, vengan los utópicos, los presuntuosos, los rebeldes, y bienvenidos sean a una aventura que concluirá cuando ustedes lo deseen y cuando este humilde, utópico, presuntuoso y rebelde bardo que les canta olvide la música y las palabras.


7 comentarios:

Evil Preacher dijo...

Bienvenido a la Blogosfera, quedamos a la espera de nuevos y emocionantes post.

paco dijo...

Bastante sofisticado... Adelante

Noa dijo...

"Una gran filosofia no es la que instala la verdad definitiva, es la que produce una inquietud". Esta pagina inagural crea esa sensacion tan bien descrita en esta frase .Sigue asi, el exito se alcanza convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso. tq

Movimiento 31 dijo...

Prometo desvivirme para no defraudar sus expectativas Evil Preacher, paco y noa ;).

Pásense cada tres días y medio y encontraran nuevas experiencias.

Un saludo

MeM3000 dijo...

Veamos. De utópicos, una gota; presuntuoso, un rato; y rebelde porque el mundo meha hecho así. Ummm. Creo, señor Movimiento 31, que soy candidato a golfear por su sitio, lo cual será un placer.

Salu2

Movimiento 31 dijo...

No puedo más que decirle, mem3000, que se sienta bienvenido.

Un saludo

+Miguel Vinuesa+ dijo...

Reitero la bienvenida a la Blogosfera. De momento el primer capítulo anti-reaggetonero promete una buena dósis de polémica. Le recomiendo habilitar la moderación de comentarios porque los Trolls le van a salir de debajo de las piedras.

Dicho esto, buena suerte. Lo ya escrito promete