viernes, 28 de mayo de 2010

Che Guevara en «lingua franca»




Se cumplen cincuenta y tres años del combate por el cuartel de El Uvero, primera acción militar de cierta relevancia de la guerrilla 26 de Julio en Sierra Maestra. El episodio se convertiría en el augurio más certero del desenlace de la Revolución Cubana. Ernesto Guevara de la Serna, recordado como Che Guevara por la posteridad y como Chancho Guevara por algunos de sus compañeros de lucha -en Argentina chancho significa cerdo, puerco, gorrino, cuino o cocho, una referencia a su escasa higiene corporal-, iniciará en aquel combate sus escarceos con el panteón de los héroes ilustres de la humanidad. Wikipedia esboza así el papel de Guevara tras la refriega de El Uvero:


«[...] murieron 6 guerrilleros y 14 soldados y hubo gran cantidad de heridos de ambos bandos. Luego del combate Castro tomó la decisión de dejar al Che Guevara a cargo de los heridos para no demorar al grupo principal ante la inminente persecución por parte de las tropas del gobierno. Guevara entonces atendió a todos los heridos, de ambos bandos, y llegó a un acuerdo de caballeros con el médico del cuartel para dejar a los heridos más graves con la condición de que se los respetara al ser detenidos, pacto que fue cumplido por el ejército cubano»


Los tildados de heroísmo asumen naturalmente una trascendencia universal y a menudo sus hazañas se trasladan a diversos idiomas, transformándose así en una especie de universales lingüísticos. Mucho más si en el proceso intermedia una propaganda de efectividad teutónica. La canción Hasta siempre comandante, compuesta en tono de agitación-propaganda por el manzanillero Carlos Puebla tras leer Fidel Castro la Carta de despedida del Che (1965) -quien andaba en pos de «nuevos campos de batalla»-, ha sido adaptada a múltiples idiomas. Se citan varios ejemplos, pero se recoge en primer lugar la interpretación de su creador:







Hasta siempre comandante, en finés:





Hasta siempre comandante, en griego moderno:





Hasta siempre comandante, en alemán:





La versión de Carlos Puebla se incluyó en un álbum grabado en 1970 que se titula «Canción Protesta:  Protest Songs of Latin America» y que se ofrece íntegro en Spotify. El disco comienza con unas palabras de Fidel Castro que reflejan el espíritu de la propaganda que practican las izquierdas de cualquier década: «Aquí es como verdadero arte y como cosa capaz de ganar a la gente, de despertar emociones en la gente, y que a la vez forma parte de todo un sentimiento general del mundo». Esa es la esencia de la propaganda: apelar a la mitad emocional del ser humano, agitar su destructividad sobre el pretexto de la Verdad y canalizarla contra el objetivo de turno. La canción protesta, bella en sus formas, terrible en su espíritu, lingua franca de las masas, no es otra cosa que agitación-propaganda, tristemente.


N.B.: esta canción ha derivado en muchas versiones, desde la de Natalia Cardone, archiconocida y poco enjundiosa, hasta la de Compay Segundo o la de recientes grupos musicales de extrema izquierda, como Boikot, más violenta en las formas y trompeteramente taurina.



4 comentarios:

Evil Preacher dijo...

No es el menor mérito de esta canción su vindicación del uso de la expresión «hasta siempre» que, de otro modo, hubiera quedado restringido al idiolecto de Julio Iglesias.

Rafa Parra Soler dijo...

Pues yo quiero erigirme en defensor del che Guevara y de la Revolución Cubana, eso sí, hasta que Castro decidió abrazar la doctrina leninista para perpetuarse en el poder.

La Revolución ha sido el único gesto de libertad del que ha podido disfrutar el pueblo cubano, ya que nunca antes había podido ejercer una auténtica soberanía popular. Empezó siendo española y luego pasó a manos yanquies, hasta que llegaron Castro y Guevara para devolver Cuba a los cubanos, aunque luego pasó lo que pasó: Cuba se alió con la URSS, pero era eso o convertirse en satélite de EEUU, y durante la guerra fría, como durante casi toda su historia, EEUU se portó cínica e hipócritamente, derrocando gobiernos que no le convenían, fueran dictaduras o democracias, y apoyando gobiernos que sí le convenían, fueran dictaduras o democracias.

En cuanto a la figura de Guevara, fue un revolucionario ilustrado. Revolucionario, porque en sus circunstancias había que serlo. No sabemos cómo habría evolucionado y si habría apoyado a su amigo Castro como el tirano y dictador que es dese hace cuarenta años. Yo quiero pensar que no lo habría apoyado.

+Miguel Vinuesa+ dijo...

Rafa, mal empezamos si pretendes defender al chancho. Sobre todo porque "revolucionario ilustrado"... No es algo que le cuadre demasiado. Di más bien "asesino sanguinario" que se dedicó a ajusticiar a 4.000 personas para "estrenar" el nuevo régimen.

Antes que comunistas, Castro y tu amado héroe fueron una patulea de asesinos a sangre fría de los que terminaron aborreciendo buena parte de sus correligionarios, incluido Gutiérrez Menoyo que a pesar de los años sigue conservando un acento español nítido.

Por eso, antes que alabar a este "revolucionario" que la cultura pop ha puesto en un altar, me dedicaría a conocer la verdad que rodea a cada personaje.

Puedes empezar por aquí: http://www.reconquistaydefensa.org.ar/_estudios/cheguevara/cheguevara.htm

Movimiento 31 dijo...

En efecto, Evil; a mí tampoco me parece el menor mérito vindicar el "hasta siempre". No deja de encerrar esa alusión a la eternidad post mortem propia del cristianismo y tan emocional, ingrediente básico de la propaganda que persigue agitar.

Rafa, me remito a las declaraciones de Miguel al respecto de tu vindicación del Che. Agrego, no obstante, algunas referencias bibliográficas que ahondan en la psicopatía asesina de Guevara: "La Galera de la muerte", de Javier Arsuaga, cura del fuerte de La Cabaña que pasó décadas en un centro psiquiátrico a causa de lo que vio allí; “Diario de Bolivia” (ediciones sin censurar), del propio "revolulcionario ilustrado", en el se revelan sus comunes accesos sanguinarios y degolladores.

En cuanto a las acertadas impresiones de Miguel, añadiré que, en realidad, Guevara fue un gran fracasado que luchó por la "libertad" y trajo una dictadura (y fracasó en sus demás propósitos), y que fue el responsable de que Castro, gran lector de José Antonio Primo de Rivera, se inclinara por el modelo comunitario del comunismo en lugar del nacional-socialista, además de inculcarle la divisa leniniana: "el terror es un arma revolucionaria".