miércoles 22 de junio de 2011

La nueva bandera de la Tercera República

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Queremos proponer la nueva bandera de la Tercera República española. De todos es sabido que, si para gustos, los colores, para el buen gusto, los colores violeta, gualda y rojo forman una combinación que estéticamente no funciona. Por cierto, el violeta se lo puso a la «rojigualdaviolácea» don Alejandro Lerroux, secretario general del Partido Republicano Radical, de adscripción liberal. Sustentó su decisión en una foto en blanco y negro en la que la enseña lucía la franja inferior desteñida por la intemperie. Recordemos, de paso, que este no es el único ingrediente liberal de la progresía republicana: el famoso himno de Riego se compuso para el Trienio Liberal.

Esta historia del desteñido podría parecer superchería, pero existe una explicación de tipo químico-físico: la fuerza de la gravedad hace que el agua se concentre en la zona inferior de los tejidos, donde permanece más tiempo y, por tanto, su propiedad disolvente actúa con más eficacia.

Como el vulgo municipal y espeso que reclama una Tercera República apela a la enseña de la Segunda, queremos con esta propuesta enmendar el error de Lerroux. La nueva bandera de la III República española debería ser la siguiente. Por buen gusto y por rigor vexilológico:



La imagen se ha tomado de este sitio.

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3 comentarios:

Rafa dijo...

Yo pensaba que el morado era el color de los comuneros de Castilla. En cualquier caso, el color es lo de menos. Lo importante es instaurar la verdadera democracia.

Evil Preacher dijo...

Por un lado, una bandera tricolor se asocia a una república, por tradición francesa.
Claro que por otro, originalmente el blanco de la bandera transpirenaica (bueno, cispirenaica desde mi punto de vista) representaba a los Borbones, de los que se libraron hace tiempo, así que, como dice Rafa, los colores son lo de menos, mientras que ya huele seguir siendo súbditos y no ciudadanos.

Movimiento 31 dijo...

Rafa y Evil, comparto vuestra opinión absolutamente.

Rafa, en cuando a la verdadera democracia, podrás comprobar que hace tiempo describí en este post cómo no existe separación de poderes en España. Creo que es la primera tarea para lograr la democracia.

Preacher, ahora que has insistido en la cuestión de la ciudadanía me ha recordado a aquella forma que en la República francesa tenían las autoridades de dirigirse unas a otras. Barras le dijo a Napoleón aquello de "ciudadano primer cónsul", que es algo que siempre me ha encantado.

Saludos